Navidad, “dulce”… Navidad


Por: Señorita Pepis  /  diciembre 2014

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En Navidad la gastronomía tiene un papel muy importante. Reencuentros familiares, compras navideñas, preparativos varios, pero sobre  ingerimos gran cantidad de alimentos, si en el resto del año no solemos hacerlo,porqué se ha convertido en una costumbre en Navidad. Comer es una necesidad fisiológica, comemos cuando tenemos hambre pero en estas fechas, lo hacemos en muchos casos por tradición, por comer gratis, puede ser… estamos en crisis, por complacer a la persona que nos ha invitado, la mayoría de las veces, ni siquiera nos gusta  el “manjar” que nos han preparado,  en muchos casos al intentar hacer un plato más sofisticado de lo que es su costumbre nos convierten en auténticos conejillos de indias, pero, claro el espíritu navideño nos invade y en vez de tirárselo por la cabeza nos los comemos maldiciendo la moda de los programas gastronómicos televisados, pensando  que un sacrificio semejante nos será recompensado por el destino.

Las reuniones familiares se centran en la comida, hablar es difícil en muchos casos, nos encontramos con miembros y amigos de la familia a los que no queremos poner al día de nuestra situación vital, loar los resultados de los platos preparados por la persona que invita  y centrarse en el menú es una buena manera de aislarse de conversaciones insulsas y aburridas y niños repelentes, que nos hacen exhibiciones de canto  o baile ensayado durante sus largas jornadas de televisión donde se han sentido concursantes de “La Voz “. Porque ser niño no implica que no puedan ser insufribles, aunque normalmente la culpa la tienen los padres que desean fervientemente tener un artista en la familia y dejan que sus tiernos infantes nos martiricen con sus habilidades.

Sin embargo, en algo en lo que nos ponemos todos de acuerdo suele ser en los postres y los vinos, y ahí encajan los de la Ribera del Duero porque aunque la mayoría no tenemos paladar de catador cuando una cosa esta buena, pues eso, esta buena, que es lo que decimos los que no tenemos ni idea.

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Turrones, mazapanes y vinos parte importante de los menús navideños que combinados entre sí pueden ser una experiencia inolvidable. Existen muchos posibles maridajes, casi tantos como vinos produce la Ribera del Duero. Un vino rosado marida bien con el mazapán, el vino joven casa con los polvorones, y uno de Crianza que haya  pasado al menos 12 meses en barrica de roble, se puede combinar con turrones de chocolate y bombones.

Los más potentes de Reserva, y según algunos expertos sumileres de la Ruta del Vino Ribera del Duero sugieren el maridaje con turrones de almendra como el de Alicante. El Gran Reserva, vino de excepcional calidad gracias a los 60 meses de envejecimiento, es el ideal para el turrón de Jijona caracterizado por su textura grasa y su sabor contundente.

Así que aunque las comidas navideñas suelen ser en muchos casos un suplicio podemos reconvertirlas en un placer centrándonos mucho… en la calidad del vino Ribera del Duero.